La tesis más extendida es la que sitúa el origen del flamenco en los romances cantados castellanos hasta la música de los moriscos o la sefardí. El mestizaje cultural que por entonces se dio en Andalucía (oriundos, musulmanes, castellanos) propició su creación. De hecho, en la región de Andalucía nace un germen mucho antes de que los gitanos llegaran, teniendo también en cuenta que había gitanos en otras regiones de España y de Europa, pero el flamenco se cultivaba por los que se encontraban en Andalucía. Luis Suarez Ávila hizo un estudio sobre estos cantes al encontrarse en zonas costeras de Cádiz con familias gitanas que cultivaban y cantaban por transmisión oral estos  cantes, sin que hubieran sufrido ninguna modificación durante siglos.

Serafín Estebánez Calderón, Escenas andaluzas

Cuándo y dónde empieza

El origen se sitúa a finales del siglo XVIII en ciudades y villas agrarias de la Baja Andalucía, destacando el barrio de Triana, en Sevilla, aunque prácticamente no hay datos relativos a esas fechas y las manifestaciones de esta época son más propias de la escuela bolera que del flamenco.

El verdadero desarrollo del arte flamenco tuvo lugar en las zonas donde se producía el mestizaje cultural, muy especialmente en puertos como el de Cádiz con su esplendor económico en el siglo xXVIII y XIX y el de Triana, puesto que el río Guadalquivir era navegable y albergaba un abundante trasiego de personas y mercancías. Por otro lado, el otro lugar donde esto se produce es en las cuencas mineras de la Sierra Almagrera, en el sureste peninsular, como consecuencia de la explosión minera que se produjo con el descubrimiento del barranco del Jaroso poco después de que se hubiera decretado la liberalización de la explotación del subsuelo en el territorio español.

En todas estas zonas, fue inevitable el mestizaje cultural y la generación de dinero, y por tanto la necesidad de opciones de ocio, sobre todo por las extraordinariamente duras condiciones de laboreo.